Foto: Agustín Bedoya

Luego de haber definido un sinfín de detalles para el día de tu boda, llega un asunto no menos importante:

¿Debo asignar las mesas o permito que los invitados se sienten dónde quieran?

 

Por eso, lo mejor es definir en qué lugar se debe sentar cada invitado y para esta asignación es muy importante que tengas en cuenta la relación que tienen los invitados con los novios y qué tanto se conocen entre ellos.

Aunque para una boda sencilla, se pensaría que esto no es necesario, el tema de la asignación de mesas va más allá de ser un acto protocolario…                              Nadie quiere ver una mesa llena de gente y otra casi vacía o tampoco quisieras ver un invitado que no se integra con las personas con las que tuvo que compartir la mesa.

Fotos: Agustín Bedoya

Lo ideal es que las familias de los novios se sienten cerca de los recién casados y que la afinidad de los invitados defina su ubicación en la recepción. Existen teorías sobre cómo definir la ubicación invitados, por ejemplo las mesas impares son para la familia y amigos de la novia y las pares para el novio.

También se recomienda que intercales las mesas donde los invitados son más animados, con las de los invitados más formales, de esta manera garantizaras que el ambiente de la recepción sea ameno para todos.

Fotos: Sara Morales

Debes también tener en cuenta que esta asignación también se convierte en un elemento divertido de diseño para tu celebración, por eso puedes poner avisos que sean visibles para los invitados y que se conviertan en hermosos elementos de decoración del salón. Aquí sí debes seguir la línea.

Foto: Sara Morales

Nada de invitados desubicados y caminando por todo el salón buscando un lugar para sentarse… Asignar las mesas te dará organización y control, promoverá un ambiente más alegre durante tu recepción. No lo mires como un simple acto protocolario, piénsalo como una herramienta que te permitirá estar más tranquila durante tu gran día y facilitar que tus invitados también pasen un momento muy  agradable.

Foto: Agustín Bedoya

Foto: Agustín Bedoya