¿Qué hace?

Su principal función es entender qué boda quieres y guiarte para hacerla realidad.

Cada vez que llego en la mañana, muy temprano a un montaje de una boda siento un vacío inmenso en el estómago que solo significa ansiedad porque todo lo planeado salga bien, a medida que avanza el día veo como cada proveedor se va articulando y veo también como muchas de las cosas planeadas tienen cambios que no estaban contemplados,  pero que definitivamente se logran gracias a la experiencia y a la capacidad de dirigir un grupo de personas que ese día trabajan en diferentes actividades,  pero todos con un objetivo común;   me aterroriza pensar en esos novios que no tienen planeador y en lo que sucedería a sus proveedores cuando tienen que hacer cambios  última hora, en su temor de marcar el teléfono de la novia para consultarle algo pues saben que sea cual sea el percance ella va a estresarse y siento compasión por las novias cuando descubro que están lejos del lugar de la ceremonia y la recepción tratando de disfrutar de su momento de novias, maquillándose y peinándose, de cuerpo presente pero con la cabeza lejos, cruzando los dedos para que todo salga bien.

Foto: Sara Morales

Foto: Agustín Bedoya

Ser planeador

de bodas es…

mucho más que saber hacer fiestas, creer que se decora bonito o tener números de teléfonos de proveedores para recomendar, es ser el gerente de un proyecto, responsable de crearlo y ejecutarlo de acuerdo con un presupuesto asignado, haciendo que cada etapa del proceso sea clara, organizada y lleve a los clientes a un final esperado y feliz.  

Es asumir cada boda como un proyecto para gerenciar, en donde se debe ejecutar un presupuesto y trabajar para lograr un resultado que cumpla con las expectativas del cliente, requiere habilidades y competencias que le ayuden a conocer a sus clientes tan bien que cada proveedor sugerido se ajuste a su perfil sin necesidad de conocer muchos de ellos para llegar al indicado, un planeador de bodas puede ser hombre o mujer, puede ser ingeniero, administrador de empresas, comunicador social, puede haber estudiado diferentes carreras, pero debe sin lugar a dudas conocer el mundo de los eventos, debe saber de logística, finanzas, R.R.P.P. y un sinfín de áreas que le permitan desenvolverse exitosamente en el medio. 

Características de un buen planeador 

 

Queremos compartirles algunas características de un  buen planeador así como sus comportamientos más habituales, de manera que al querer contratar a uno puedan identificar si están en buenas manos:

✔ Cobra por sus servicios, los deja claros mediante un contrato y no manipula los valores o cotizaciones de sus proveedores, si visitas un proveedor con o sin planeador el valor de sus servicios siempre deberá ser el mismo, tenlo siempre presente.

✔ Acompaña  a su cliente en cada reunión con los proveedores, gracias a su experiencia sabrá que es importante hablar en la reunión y hará los acuerdos necesarios para que todo se desarrolle de acuerdo con las necesidades, un planeador que no asiste a las reuniones con los proveedores no puede tener el control del evento.

✔ Dirige cada etapa del proceso para que todos estén articulados y en la recta final de la boda, así como el día de ésta está en todo momento pendiente de cada detalle, del lado de los novios y de los proveedores pues es el quien tiene clara la información de lo que debe suceder y su responsabilidad es que se cumpla.

Foto: Agustín Bedoya

✔ Un buen planeador es organizado, tiene una gran memoria lo que le permite recordar y estar pendiente de todos los detalles, es metódico, hace las cosas por procesos y paso a paso sin olvidar los importante, es atento y mable con sus clientes y los invitados de sus clientes, pero sobre todas las cosas es un apasionado de los momentos especiales y disfruta haciendo que los demás puedan vivirlos.

✔ Hace un minuto a minuto para que los novios y los proveedores tengan muy claro que sucederá ese día, sólo así es posible que todos se articulen y vayan en la misma dirección.

 

 

Foto: Agustín Bedoya

Foto: Sara Morales

Foto: Agustín Bedoya

Foto: Grabando Ando